La organización INTEROVIC, la Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y el Caprino de Carne, ha lanzado una advertencia sobre el acuerdo de libre comercio que están ultimando la Unión Europea y Australia. Según INTEROVIC, este acuerdo podría tener un impacto crítico sobre la ganadería extensiva europea, afectando especialmente a las dehesas del suroeste peninsular, los pastos de montaña y los sistemas tradicionales de producción que conforman el paisaje rural.
Actualmente, la Unión Europea importa desde Australia 5.851 toneladas de carne de ovino y caprino. Sin embargo, Australia planea ampliar este contingente hasta 67.000 toneladas, lo que supondría multiplicar por once el acceso actual al mercado europeo. Según Raúl Muñiz, presidente de INTEROVIC, esta cifra equivaldría al 11 % del consumo total de carne de ovino en la UE, es decir, la entrada de 3,35 millones de corderos adicionales en el mercado comunitario.
El impacto no sería solo comercial. Si se considera que una explotación extensiva media utiliza unas 70 hectáreas de pastos, la competencia derivada de este incremento podría afectar hasta 770.000 hectáreas, una superficie equivalente a tres veces Luxemburgo.
INTEROVIC también destaca la competencia desigual: el cordero australiano llega al mercado con un coste estimado de 6,5-7 €/kg canal, frente a los 9 €/kg del precio medio europeo, una diferencia cercana al 30 % que compromete la rentabilidad de las explotaciones.
Esta situación se produce en un contexto de reducción estructural del sector. En 2024, la UE contaba con 56,5 millones de ovejas, un 10 % menos que hace una década. En España, la cabaña ovina cayó otro 10 % en un solo año, perdiendo más de 500.000 ovejas. Entre las causas destacan el aumento de costes, la falta de rentabilidad y la ausencia de relevo generacional, una situación que —según INTEROVIC— se agravará con acuerdos que incrementan la presión competitiva.
La interprofesional recuerda que la ganadería extensiva cumple funciones esenciales: gestión del paisaje, prevención de incendios mediante el consumo de biomasa, fomento de la biodiversidad y sostenimiento económico de numerosos municipios rurales. Por ello, consideran imprescindible que el ovino sea reconocido como sector sensible en las negociaciones comerciales.
«Las decisiones comerciales no pueden ignorar su impacto sobre el territorio ni sobre miles de explotaciones que mantienen vivo el medio rural», señaló Raúl Muñiz. En este contexto, INTEROVIC solicita al Gobierno de España que defienda en Bruselas que el ovino y caprino ocupen el papel estratégico que merecen en el equilibrio ambiental, social y económico del medio rural europeo.









